"Necesitamos darle a los niños, a los adolescentes, a la gente joven algo en lo que se vean a sí mismos, una identidad"


Sara Pichelli fue una de las artistas invitadas este año a Heroes Comic Con Madrid. Empezó en el mundo de la animación, pero actualmente trabaja en el mundo del cómic, siendo sobre todo conocida por ser la cocreadora del nuevo Spiderman, Miles Morales.

A lo largo de los años ha ganado numerosos premios, como el Premio Eagle, El Premio Harvey y dos Premios Stan Lee. Actualmente trabaja en el relanzamiento de Los 4 Fantásticos.

¿Cómo empezaste en el mundo del cómic?
En el 2008 gané un concurso artístico a nivel mundial. Lo había hecho Marvel, así que les mandé mi portfolio y eligieron a doce artistas de todo el mundo. Si ganabas el concurso tenías la oportunidad de hacer algo con ellos. Así es como empecé.

He leído que te gusta el anime y la animación.
Trabajaba en la animación. No empecé siendo una artista del cómic, trabajaba como animadora.

¿Cuál fue tu inspiración para empezar en el mundo del cómic?
Es raro, porque me despidieron y también estaba cansada de estar en un equipo artístico, quería tener más control sobre cada pieza de arte. Me puse en contacto con algunos artistas del cómic y me enseñaron la industria. Fue como: “OMG, esto puede ser algo que quiera hacer”.

No empecé en este mundo pero hacía storyboards, así que podía intentarlo. Y lo intenté.

Tu proceso creativo es sobre todo digital.
Todo es digital. Antes trabajaba en papel, pero han inventado una tecnología tan genial y tan rápido… La pena es que no tienes originales para vender, pero es más rápido.

Junto a Sara Pichelli en Heroes Comic Con 2018

El mundo del cómic es una industria en la que trabajan sobre todo hombres. ¿Cómo te sientes, ha sido duro para ti en algún momento?
Hablando desde mi experiencia, me siento feliz de ser una artista del cómic actualmente porque es guay y todo surgió de forma natural. No hubo ninguna lucha, ni tuve que trabajar duro porque fuese una mujer, ni defenderme.

A veces la gente es estúpida, así que tengo historias, pero dentro de la compañía Marvel, y con las otras experiencias que he tenido, nunca me han hecho sentir diferente o inferior por ser una mujer.

Pero lo que me hace más feliz es que la mayoría de las historias están cambiando, sobre todo los personajes femeninos. A veces lo intentan, lo han intentado y a veces ni siquiera saben que lo están intentando, pero todo eso es muy guay.

Pienso que los creadores y editores, la gente que decide qué tipo de historias se van a contar, necesitan arriesgarse más. Todo esto es muy grande, no sólo en los cómics, también en las películas, las series, los libros…

¿Qué piensas sobre los haters de Miles Morales?
Bueno, no hago caso a los haters porque si no te gusta la historia está bien, no es necesario que ames algo, ¿pero odiar? El odio es un sentimiento muy fuerte, mucha energía malgastada. No gastes energía, haz algo más y reparte amor.

¿Cómo te sentiste al crear a un personaje que era el reemplazo de Peter Parker?
Fue muy difícil porque Peter Parker iba a morir y tenía una responsabilidad. Recuerdo que la gente se volvió loca la primera vez que salió la noticia, pero otra gente se emocionó. Al final, Miles Morales sigue ahí y la película continúa.

¿Crees que es importante que el cómic muestre minorías como Miles Morales?
Mi opinión es que las minorías ya no son minorías. Necesitamos contar todas las historias porque está en los números, es la vida real. Necesitamos darle a los niños, a los adolescentes, a la gente joven algo en lo que se vean a sí mismos, una identidad.

¿Por qué hay gente que tiene esto y otros no? ¡Eso no es justo!

Independientemente de si hablas de un musulmán, un chino o un italiano, estás contando una historia. Son personas, y ese es el punto para mí. De lo que se puede hablar es de buenas o malas historias.

Creo que es importante que haya una representación en todo.
Sí. Recuerdo que, más o menos al segundo año de que Miles Morales fuera un comic, tenía una mesa en la zona de artistas de NY comic. Un padre se paró con su hijo y dijo: “Gracias por lo que has hecho. Gracias por crear a Miles Morales porque es un superhéroe que es como él.”

Fue como WOW, era obvio pero a la vez no tan obvio.

¿Cómo te sientes ahora al tener que manejar a una de las familias más grandes de Marvel: Los 4 fantásticos?
Era fan de Los 4 fantásticos de antes, y quizás subestimé la presión que había detrás. Recuerdo cuando se anunció e Internet explotó. La gente me escribía en las redes sociales diciendo que esperaban que hiciera un buen trabajo y yo estaba como “OMG, ya empezamos”

¿Qué personaje de Marvel te gustaría dibujar?
Elegiría a Daredevil, me encanta su parte oscura. Sería muy divertido trabajar en ese personaje.

Entrada escrita por Isabel Robleda (@Claraformo)// Entrevista realizada conjuntamente con @OkurokuWeb



Título: Bleach
Año: 2018
Director: Shinsuke Sato
Género: Aventura, acción

Cuando un anime/manga se convierte en una película de acción real se sabe que hay muchas cosas que pueden salir mal. Hacer un film de Bleach y resumir a más no poder una historia que, los que hemos visto el anime o leído el manga, sabemos que es inabarcable en menos de dos horas ya de por sí indica que algo pinta mal.

Y, aún así, el film consigue ser una versión entretenida de la historia, que ya es mucho decir; sobre todo si evitamos pasar por alto todo lo que parece fuera de lugar a nivel visual. Además, se mantiene fiel al estilo del manga, lo que es un acierto en gran parte, pero también un error porque es inevitable que lo que queda bien en papel quede mal al pasarse a la gran pantalla.


Ichigo (Sota Fukushi) es un chico normal menos por un detalle: puede ver fantasmas. Cuando su destino se cruza con el de Rukia (Hana Sugisaki), una shinigami o diosa de la muerte, su vida cambiará para siempre.

Conforme avanza la trama la historia deja de parecerse tanto a la original y se convierte en una sombra. Las comparaciones son odiosas, pero es inevitable hacerlas si ya conocemos la historia previamente.

Además, chirría el tono excesivamente infantil que pilla el film en ciertas partes. La trama de Bleach podría haber dado para una historia adulta, sangrienta y hasta que diese un poco de miedo, pero nos encontramos con una versión muy light del manga. Eso sí, las escenas de acción por lo menos consiguen captar un poco la atención.


Sin más, es una película simple para pasar el rato que resulta un tanto decepcionante. La historia se podría haber adaptado mucho mejor, pero se queda en un intento que no llega a ningún lado.

Y vosotros, ¿sois defensores de los Live Action o también los odiáis?

Entrada escrita por Isabel Robleda (@Claraformo)


Creo sinceramente que el problema de Maniac es que ha tenido mucha publicidad, algo causado sobre todo por los dos protagonistas que salen en ella. No es que sea mala, pero han bombardeado tanto con esta serie que es normal que las expectativas fueran muy altas y al final defraude un poco.

Maniac no es la serie que me esperaba, pero no se puede negar que original es. Es una ida de olla en toda regla donde todo es posible, desde comprar amigos hasta pagar nuestras deudas escuchando anuncios. Y de ahí solo puede ir en aumento, mostrándonos cosas más y más locas.


Esta miniserie es una posibilidad única de mezclar miles de historias, y a la vez hacer que todo parezca pasado por unos cuantos psicotrópicos. No veremos escenas salidas de El señor de los anillos o El padrino, pero si nos podemos hacer una idea de cómo sería todo si sus personajes se hubiesen puesto hasta las cejas.


Y es que Maniac peca de exagerada, pero es lo que tiene el surrealismo. No es lo que esperas, pero no significa que sea malo. Simplemente te deja pensando seriamente qué es lo que estás viendo.

Emma Stone está que se sale, y lo digo sin haber sentido mucho aprecio hacia la actriz a lo largo de su carrera. Pero hay que admitirlo: sólo por ver la variedad de actuaciones que hace merece la pena darle una oportunidad a la historia.


Vamos, que Maniac no está mal, pero hubiese preferido no haber estado bombardeada durante días con su publicidad... Todo el viaje por estos 10 capítulos habría sido más agradable.

Entrada escrita por Isabel Robleda (@Claraformo)


"El cómic en sí es utilizar tu arte para contar una historia y que sea solo tuya. A lo mejor lo compran 300 personas y ya está, pero ese eres tú"

Javier Ara, autor de Atraco a mano alzada


Javier Ara es la persona detrás de Atraco a mano alzada. La obra ya ha optado por varios premios, como fue su nominación a los Premios José Sanchis Grau, y no es de extrañar, ya que sorprende a nivel argumental y técnico.

Javier Ara se dedica al mundo de la animación, y Atraco a mano alzada es su primera inmersión como autor dentro del mundo del cómic. Hace unas semanas estuvo en Heroes Comic Con Madrid 2018, donde tuve la oportunidad de hablar con el autor en profundidad.

¿Cuánto hay del Javier Ara del comic en la realidad?
En realidad que yo esté ahí es un accidente, no tenía más narices que ponerme si quería dar a entender que ese juego es real.

No soy tan guapo, ni tan cachas, ni tampoco tengo ese coche. Yo nunca he sido dibujante de cómic, ni tampoco he sido el negro de nadie, pero sí tengo ese punto de saber cómo funciona por dentro, no el mundo editorial, pero si el de la animación. 

Una parte de Javier Ara sí que está ahí, en ese señor que es un poco gris, un dibujante que nadie conoce y que en un momento dado hace cosas por vanidad, como por ejemplo el cómic.

¿Y por qué dar a ese Javier Ara un toque negativo, como oscuro y más "malote"?
Primero, porque es serie negra. Hay un mundo en el que los personajes de serie negra tienen que ser así de "malotes".

Después, si te das cuenta todos son contrapuntos y juegos de espejos, ni Lundi es tan bueno ni yo soy tan malo. Todo el rato estoy tratando de decir: ¿soy así de bueno o soy así de malo? Mi personaje en realidad es la contraposición del de Lundi. En la serie negra vamos a buscar el lado ángel y el lado demonio, y siempre están en situaciones que los confrontan.

Portada de Atraco a mano alzada


¿Cómo se te ocurrió la idea?
Es una especie de acumulación de cosas. Cuando empecé solo hice la primera parte. Pensaba que molaría la idea de hacer un metacomic de alguien que roba un banco y dibuja cómo seria; fue un ejercicio. En un momento dado ya no puedo hacer justo el atraco, y había que ver cómo lo seguía.

Mi manera de hacer el cómic no fue empezando por la página uno y acabando en la 332, fui yendo y viniendo. Funcionó en forma de puzzle. Hay páginas que he desechado, porque ha sido una búsqueda y hasta que no lo tuve cerrado a lo mejor tardé 5 años.

Hiciste la misma búsqueda que haces en el cómic.
Exactamente la misma. Llega un punto en que la búsqueda que hace el Javi Ara del cómic es casi la misma que yo. Me quedo atascado, veo cómo lo soluciono, tengo que volver a rehacer páginas… fue funcionando así. 

No fue mecanografiar un guión, me salió natural. Es una cosa que no creo que me vuelva a salir pero fue así.



¿Qué nuevo proyecto tienes en mente?
El problema es que para mí esto es mi Ciudadano Kane, lo que vaya a hacer no va a ser tan bueno. Hay ideas, pero evidentemente van a ser mucho más normales y eso en cierta manera me coarta porque no voy a estar a la altura de las expectativas.

Tengo ideas para hacer cómics chulos, pero creo que nunca va a ser la expectativa de Atraco a mano alzada. Atraco a mano alzada es una especie de obra que me salió casi de pura casualidad, o no, y es muy difícil que vuelva a estar a la altura creo yo.

Puedes sorprender también haciendo algo totalmente opuesto.
La idea que tengo es una cosa súper light, de superhéroes de risa. No tiene absolutamente nada que ver con Atraco a mano alzada. Pero no sé si voy a hacer otro cómic o me voy a quedar como estoy.

¿Te gusta el mundo del cómic más que el mundo de la animación?
A mí el cómic me gusta desde el punto de vista de lector, pero no es una cosa en la que yo quisiera entrar nunca. Más que nada porque en el mundo del dibujo animado se gana más dinero que en el mundo del cómic, o por lo menos esa es mi percepción.

Hay gente que trabaja para Marvel y gana mucho dinero, pero el mercado que veo no me incita para meterme a hacer cómic. La verdad de esto es que puedo hacer cómic mientras hago mi trabajo, puedo estar 5 años sin ninguna presión editorial, intentar publicarlo o autopublicarme simplemente por el hecho de hacerlo, como un periodista que escribe artículos y luego escribe una novela.

Mi parte profesional no la quiero cambiar, estoy bastante bien así. Me parece gratificante, pero el mundo del cómic para mi es completamente ajeno.

¿Has hecho el cómic para salir de la rutina de la animación?
En realidad es querer contar algo. Hay un punto en el que un dibujante no es nadie en el mundo de los dibujos animados y apareces en unos créditos el decimocuarto. Hay más reconocimiento en el mundo del cómic.

Mis dibujos pasan desapercibidos, y ni siquiera son mis dibujos. Me dicen “coge el pato Donald y cópialo tal cual". No se tiene que diferenciar mi dibujo con el de otro. Mi trabajo es no destacar.

Esto es una manera de decir que me apetece destacar. El cómic en sí es utilizar tu arte para contar una historia y que sea solo tuya. A lo mejor lo compran 300 personas y ya está, pero ese eres tú. En realidad es un poco eso, un ejercicio de vanidad: me apetece que aparezca mi nombre en el cómic, y que alguien lo lea y me diga que le ha encantado.

La animación es muy rentable, pero sólo te conocen los clientes. Al final son animaciones que aparecen en la tele y ya está, nadie se fija en quién lo ha hecho. Alguien ve un cómic y está viendo al dibujante, le da su sello en el dibujo, y es una cosa que no puedes hacer en el mundo del dibujo animado.

Fragmento de Atraco a mano alzada

¿El proceso creativo de Atraco a mano alzada fue diferente al del mundo de la animación?
Esto fue anarquía total. En la primera parte sí que tenía la historia creada y lo hice de seguido, pero después todo el trabajo detectivesco del personaje lo estaba haciendo yo a la vez. Como el personaje, tenía mis esquemas y quizás en una página no me funcionaba y seguía con otra. Era completamente anarquía.

Justamente al contrario, porque cuando haces dibujos animados tienes que ser súper metódico. Otro va a coger tu trabajo, y tu personaje tiene que ser como te lo han dado.

Con esto era anárquico, y metí un gorila. Y pude hacerlo porque las propias reglas que me estaba marcando me lo permitían. A medida que iba haciendo el cómic creaba las reglas, eso fue la parte más bonita.

¿Pensaste desde el primer momento el cambio de estilo en el dibujo?
Tenía claro que en el momento que había dos dibujantes tenían que verse dos manos. Era la idea, que alguien que está leyendo el cómic y está acostumbrado a un trazo luego se pregunte por qué cambia.

Era una manera de decir que es otro personaje. A parte, también quería desvincular los dos estilos porque uno era un estilo que había triunfado y otro no. No tenía que ser el mismo, porque Lundi era un tío que ha triunfado y el otro no se ha comido nada.

Él estaba a la sombra, se adaptaba a cómo dibujaba Lundi, pero cuando dibuja lo hace a su manera. Era una manera de decir que estamos hablando de un personaje que es alguien que está a la sombra siempre y su manera de dibujar no concuerda con lo que triunfa. Se agarra a lo que ha triunfado, le da la vuelta e intenta decir “aquí estoy yo”, ese es el punto de vanidad que tiene.

Fragmento de Atraco a mano alzada

Eso sorprende mucho, porque a nivel técnico ese cambio de estilo también ayuda a contar la historia.
Claro, ese es el punto: cómo hacer que todo tenga un sentido. Cuando enseño el cómic mucha gente lo ojea y me dice: "¿y este dibujo?" Y es como… léelo, tiene sentido.

Luego el problema es que no quiero contarte nada, porque si yo te cuento te fastidio la historia. Prefiero que no lo compres a reventártelo, porque a mí me gusta que cuando la gente lea el cómic le vuele la cabeza, y creo que eso se consigue. No quiero quitarles ese momento.


Entrevista realizada por Isabel Robleda (@claraformo)