02 noviembre, 2016

Nerve. Un juego sin reglas


Título: Nerve. Un juego sin reglas
Título original: Nerve
Año: 2016
Directores: Ariel Schulman, Henry Joost
Género: suspense

Hay que decir que, aunque viendo el tráiler ya me esperaba una película que poco pasaba de ser sólo entretenida, la idea central podía dar mucho de que hablar. El juego de Nerve podría hasta ser un capítulo de Black Mirror, aunque está claro que llevado de una forma totalmente diferente. El caso es que, aunque le sobran y le faltan cosas, al final Nerve se vuelve una película que por lo menos te mantiene entretenida hasta el final.



Vee Delmonico (Emma Roberts) lleva toda la vida bajo la sombra de sus amigos, oculta tras su cámara fotográfica. Un día, con un cabreo de tres pares de narices y ganas de demostrar que puede salir de su zona de confort, se apunta a un nuevo juego donde tiene que cumplir los retos que unos observadores anónimos le mandan para ganar dinero y alcanzar la fama. Pero, un juego que controla gente anónima, ¿hasta cuánto de lejos puede llegar?



Aparte de que, como he dicho antes, la idea principal me parece original aunque mal llevada, la ambientación también me ha gustado bastante. Ocurre en un futuro tan poco lejano como el 2020, por lo que todo parece cercano pero la tecnología ha avanzado bastante. Esto se nota especialmente en los móviles, que son muy importantes en toda la película. Aunque la tecnología usada aquí ya empieza a comentarse, dudo que para el 2020 ya sea algo tan común que absolutamente todo el mundo lo tenga. Para eso me parece que hacen falta unos añitos más.

Dejando ya esto a un lado, diré que al principio me costó meterme en la película. Por un lado el doblaje me ponía nerviosa, pero es que también me ha costado acostumbrarme a la dirección en general. No es que me desagrade la idea de mostrar las pantallas, darle un toque tecnológico y usar planos cortos... pero es que al principio dan una apariencia muy falsa a toda la película. Pero bueno, al final se me pasó y Nerve consiguió mantenerme enganchada hasta el final, igual que ocurriría si sacasen un juego así en la vida real.



La película mantiene un buen ritmo hasta el final, y es disfrutable si dejamos a un lado las incongruencias y la buena suerte que tiene Vee desde el principio. Eso sí, el final me ha parecido demasiado alegre. En mi opinión, esto hace que el mensaje de la película pierda un montón y se diluya entre el romance adolescente y los sueños cumplidos. Por favor, un final a lo Black Mirror le hubiese venido como anillo al dedo a un tema así.


Otra cosa que me ha sacado de quicio son los amigos de Vee. Intentan parecer que se preocupan, pero quedan como unos controladores y unos posesivos, especialmente Tommy (Miles Heizer). Sydney (Emily Meade) se libra un poco porque todo son celos, pero lo de Tommy es que no queda nada bien. Viendo lo "buenos amigos" que son, no entiendo el final ni por qué Vee sigue llevándose bien con ellos. Que le dejen vivir su vida de una vez, en serio. Al final la que más cuerda parece es Vee, y es la que se apunta al juego. 

Y luego están las actuaciones, que no están mal en sí pero que no terminan de estar bien explotadas porque, o no utilizan bien a los actorazos que salen o los convierten en personajes infantilizados y lineales. El que más destaca es el guaperas de turno, Ian (Dave Franco) pero esto es obvio porque no deja de ser Dave Franco. Y luego te encuentras a Samira Wiley y Kimiko Glenn, que están durante toda la película pero sin explotarse del todo, cuando son dos actorazas cuyo romance en Orange is the new black es icónico.


En general, una película decente que no pasa de ahí por quedarse en lo básico y no explorar todo lo que puede aportar el juego de Nerve. Recomendable para pasar el rato con una película entretenida que intenta hacerte pensar un poco. 


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