24 enero, 2017

Una serie de catastróficas desdichas. Temporada 1


Ni he leído los libros ni vi la película que sacaron allá por 2004. así que esta ha sido mi primera introducción al mundo creado por Daniel Handler (Lemony Snicket). No puedo compararlas, ni tampoco se qué sentirán los fans de la saga con esta nueva adaptación, pero a mi esta temporada me ha convencido del todo para interesarme en la historia de Violet, Klaus y Sunny.


Si buscas una trama coherente y sencilla, Una serie de catastróficas desdichas no es para ti. Complicada, llena de gags, parodias y situaciones absurdas por doquier, o se disfruta o te deja frío. No deja de ser un mundo donde los niños son más coherentes que los adultos, y hasta eso entra dentro del humor ácido que caracteriza a la serie.

El humor es indispensable, Una serie de catastróficas desdichas no tendría sentido sin él. Gracias a los chistes, el comportamiento de los adultos o las situaciones absurdas, la vida de los niños Baudelaire parece menos desdichada de los que es realmente. El estilo de humor es una mezcla entre la acidez, la ironía y, de nuevo, lo absurdo. Una combinación que a mi me encanta, pero admito que a otros les puede llegar a cansar, sobre todo cuando abusan de gags repetitivos, como las explicaciones de cada palabra enrevesada. 


La caracterización es sin duda alguna el punto fuerte de la serie. Los escenarios y el vestuario consiguen crearnos esa sensación entre mamarracho y detallista que se plasma a lo largo de toda la temporada. Quien sabe llevar esto a la perfección es Neil Patrick Harris en su papel de malo malísimo como el Conde Olaf. 

Tengo que decir que me encanta cómo está creado el Conde Olaf. Es un villano chabacano, que no sabe actuar y cuyos objetivos son similares a los de cualquier malo de dibujos animados, pero a la vez es malvado de verdad y no duda en hacer daño a los Baudelaire. De nuevo ese juego entre las luces y sombras que hace a esta serie tan especial.



Neil Patrick Harris consigue hacer un trabajo excelente como Conde Olaf, un personaje con el que sin ninguna duda ha disfrutado. El resto de personajes también cumplen unos papeles excepcionales, desde los niños Baudelaire, hasta los tutores y los secuaces del Conde Olaf. Me gusta que usen apellidos de escritores durante toda la temporada, como Baudelaire, Poe y Orwell. Para mi es una muestra de cómo la serie es así porque precisamente quiere serlo. 


Algo que no termino de entender son los spoilers tan gratuitos que hace el opening al principio de cada capítulo, contando por encima lo que va a pasar. Por suerte no es exagerado, pero no deja de ser un spoiler que te hace gratuitamente la propia serie. Eso sí, la música me ha encantado. Una elección acertada elegir a Neil Patrick Harris teniendo en cuenta los números musicales que aparecen esporádicamente.

Eso sí, buscando las canciones he escuchado la versión en español y algo dentro de mí se ha revuelto. Menudo destrozo a la canción de That's Not How the Story Goes... Si es así toda la serie, mejor haberla visto en versión original...




Tampoco me ha gustado el desarrollo de la trama de los padres. Con esa parte han conseguido volverme desdichada del todo. Entiendo un poco el por qué de hacerlo así, pero no me termina de convencer. Pensándolo fríamente, no tiene ni sentido que luego no resulten ser sus padres pero bueno... plot twist para rompernos un poquito más el corazón a todos.




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