18 junio, 2017

Moonlight


Título: Moonlight
Año: 2017
Género: drama
Director: Barry Jenkins


Sí, lo se. Tiene delito que haya tardado tanto en ver Moonlight, y más tras lo comentado que fue cómo venció a La La Land en los Óscar... Pero bueno, más vale tarde que nunca y creo que no hay mejor mes que este para hablar de Moonlight.

Chiron vive en uno de los barrios más violentos y conflictivos de Miami. Con una madre drogadicta, una familia adoptiva dedicada al trapicheo y el resto de niños metiéndose con él, Chiron va creciendo hasta formar una imagen de si mismo. En resumen, este drama es la historia de Chiron desde pequeño hasta adulto, contada en tres partes bien diferenciadas.


Como Moonlight me ha gustado, y tampoco quiero ser muy hater con ella, empezaré con las cosas que menos me han gustado y así ya me las quito de encima. Por un lado está la forma de grabar, con planos que en muchos momentos consiguen esa tensión que se busca pero en otros llegan a marear. Tengo que decir que me costó mucho no estresarme en un primer momento con los planos movidos, aunque finalmente acabas acostumbrándote.

La película, que comienza con la infancia de Chiron, se hace lenta en un principio. Es una forma de introducirnos en el mundo del protagonista, pero llega un momento en que te das cuenta de que llevas más de media hora viéndola y todavía no ha pasado nada muy llamativo. Sin duda, la infancia es la parte más pesada de la película (y no ayuda que esté al principio), pero es imprescindible para entender al personaje.


Tras este primer acercamiento a Chiron, llega la adolescencia. Esta parte es sin duda alguna la más interesante, la más llena de tensión y de los momentos que marcarán al protagonista. 

Por un lado está su relación con su amigo Kevin, y cómo marca su vida la ocultación de su propia homosexualidad. El bullying que sufre por parte de sus compañeros también acabará forjando su personalidad futura pero, sin duda alguna, de esta parte marca la relación que tiene Chiron con su madre (Naomie Harris), con una escena magistral que, además de estar muy bien grabada, destaca por la buena actuación de Naomie. Moonlight consigue que, con muy poco, te metas de lleno en el drama.


Finalmente llegamos al tercer acto, con un Chiron ya adulto que se ha forjado a si mismo, intentando no ser más el chico con el que se metían de pequeño. Un adulto que parece tenerlo todo pero no tiene nada y que sirve para poner un broche de oro a una historia contada de forma muy sencilla pero que consigue su objetivo con creces.

Poco sabía sobre Moonlight antes de ver la película. Solo que era un drama y que trataba el tema de la homosexualidad. Por esta razón, me sorprendió y me gustó la forma en que la película trata este tema. No hay escenas explícitas, pero tampoco se puede decir que se trate por encima. Moonlight lo cuenta con miradas, con dolor escondido, con pequeños detalles y, sobre todo, lo explota en sus momentos con Kevin.

El momento en el que Chiron habla con él y le dice que nunca nadie más le ha tocado... Una frase que parte en dos y muestra la soledad de un personaje incapaz de aceptarse a si mismo realmente.


En resumen, se puede decir que Moonlight es una película contada de una forma muy sencilla pero que a la vez es muy profunda. Esto se consigue sobre todo gracias a la actuación de todos los personajes, que es de sobresaliente. Aunque repito que me encanta la actuación de su madre, también destaca el personaje de Chiron, tanto de niño (Alex R. Hibbert) como de adolescente (Ashton Sanders) y de adulto (Trevante Rhodes), que consiguen meternos de lleno en la historia.


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