31 mayo, 2018

Cada día


Título: Cada día
Título original: Every Day
Año: 2018
Director: Michael Sucsy
Género: Drama, romance, fantasía


No voy a negarlo: me encantan los dramas adolescentes. Ya sea un film bien llevado como otro que no tanto, la mayoría de veces consiguen pegarme a la pantalla y hasta sorprenderme. Cada día ha sido una de esas agridulces sorpresas que gustará a los adeptos a este género.

Rhiannon (Angourie Rice) conoce a A, y se enamoran. Hasta ahí todo sería normal si no fuera porque A es un alma que cada día se levanta en un cuerpo diferente. Sin saber dónde aparecerá mañana, ¿cómo podrá crecer un amor tan diferente a lo normal?

Con esta premisa se nos cuenta una historia cargada de ternura que consigue calar hondo en el espectador. Rhiannon siempre es la misma, pero A va variando día a día; aun así, conseguimos coger cariño a esa alma que no sabe ni entiende por qué rota de un cuerpo a otro.


Cabe destacar a todas las personas que en un momento dado hacen de A, consiguiendo que la personalidad del personaje, su esencia, sea la misma independientemente del actor o actriz que la interprete. 

Esto, junto a una banda sonora que sabe exactamente cuándo la música debe de jugar un factor importante para la trama, hacen de por sí una historia bastante buena. Pero es que encima hay que añadir todo el factor social que tiene el film.

Cada día es una película que llega en el momento justo, cuando la sociedad empieza a ser más consciente del género y empieza a cambiar lo que durante tantos años se daba por sentado. A no es ni un chico ni una chica, es más bien ambes, y no tiene problemas en definirse como tal.

A esto hay que añadirle escenas que pueden pasar desapercibidas, como que no dude en corregir el género usado por Rhiannon para hablar sobre uno de los cuerpos que ha poseído. A se mete en la piel de todas esas personas por un día, y es muy consciente de cómo se sienten.

Cabe decir la importancia que tiene a día de hoy que una película dirigida al público adolescente hable de estos temas, y lo haga con una naturalidad enorme. Todo esto realmente no es relevante para el film, ya que no deja de ser una historia de amor como otra cualquiera.


Cada día, dentro de su irrealidad, sabe llenar su película de realismo. Y esto es algo que hace de principio a fin, cuando llegamos a un final que no queremos que llegue. Es curioso que un amor de fantasía sea capaz de mostrarnos el lado más realista de las relaciones.

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