¡Canta!


Título: ¡Canta!
Título original: Sing
Año: 2016
Director: Garth Jennings
Género: animación



Una de las cosas que más rabia me da es ver algo con potencial que no llega a explotarse. Eso es lo que pasa sin duda con ¡Canta!, una película que nos hace creer que va a ser más de lo que es, pero se queda en otra más que solo sirve para entretener a toda la familia.

Tenemos una puercoespín adolescente enamorada, una elefanta tímida, una cerdita que quiere salir de su vida como ama de casa, un gorila que no quiere ser lo que le dicen que debe ser, un koala soñador y un ratón que más valía que hubiesen quitado.

Con esta premisa empieza ¡Canta!, la historia de un concurso de música digno de OT, pero con animales.


Una de las primeras cosas que llaman la atención del film es cómo están repartidas las historias. Mientras que los personajes masculinos se centran más en temas como la mafia o el dinero, son las mujeres las que cargan prácticamente con todo el peso emocional; mientras sus compañeros la lían en historias inverosímiles, ellas se enfrentan a superar su miedo a cantar, a equilibrar la vida personal con la profesional y superar un corazón roto.

Una división innecesaria que muestra que la historia que ellos cuentan realmente sobra. No es necesario que el padre del gorila sea un ladrón, o que al ratón le encanten los antros de mafiosos. Son escenas metidas a la fuerza para crear una acción que se debería dejar totalmente a un lado para explotar el lado emocional del film.

Sin olvidar claro está que toda esta división de historias se produzca entre los personajes masculinos y los femeninos, a excepción de un Gunter que sirve de pegote para ayudar a Rosita, la cerdita protagonista, y un Buster Moon con el que realmente se combina bien la parte emocional con la acción.


Pero una de las cosas en las que más falla ¡Canta! es en la forma en la que está narrada. Al principio nos presentan a todos los personajes de una forma rápida, aburrida y monótona pero, por si fuera poco, vuelven a repetir esto al final. No era necesario contar de esta forma una historia, que hace que el grupo parezca hasta más dividido e individualizado que unido.

A todo esto se le añade una historia a la que no le importan las incongruencias. Es más, la más grande y la peor de todas ocurre al final. Después de todo el lío con la mafia, ¿es que nadie piensa en qué le pasa al ratón?


Lo único que se salva de este film es la música y ciertas escenas graciosas que hacen que nos echemos unas risas. ¡Canta! es una película para pasar el rato, pero no esperes más de ella.

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