El niño y el mundo


Título: El niño y el mundo
Título original: O menino e o mundo
Director: Ale Abreu
Año: 2016
Género: animación, aventura, drama




Que El niño y el mundo es una obra de arte no se puede negar. Pero una cosa es admirar su calidad artística y otra que te guste. Y eso es lo que me ha pasado. Sin poder tildarla de mala, el film me ha resultado un tanto aburrido.

La historia de ese niño que, en busca de su padre, descubre lo jodido que está el mundo me parece original y necesaria. Pero, aunque a nivel técnico no tengo ninguna queja, algo me falla en la narrativa.

Quizás sea el tener que pasar más de una hora viendo una película sin diálogo. Esto, aunque es imprescindible para el tono de la historia, también juega en su contra, porque si desconectamos del film (cosa que es probable que pase) descubriremos que al volver nos hemos perdido por completo.

La falta de diálogo se acompaña con saltos en el tiempo que pueden descuadrar al espectador, sobre todo si no está totalmente atento a la historia. El niño y el mundo es un film que necesita mucha atención, por lo que no es buena idea ponerla a la hora de la siesta.


A favor de El niño y el mundo juega un nivel técnico y visual muy bueno. La forma de animación recuerda precisamente al modo de dibujar de los más pequeños, lo que ayuda a hacernos entender que lo que estamos viendo es el mundo desde los ojos de un niño.

La forma de mezclar los colores es fantástica, y también el modo de usar la música como hilo conductor de una historia sin diálogo. Sin duda, todo esto es digno de alabanza, pero eso no quita que te pueda llegar a aburrir un poco.

A pesar de su trasfondo social, la película me ha dejado un tanto fría. Es tan arriesgada que es normal que te aburra o que te encante, sin término medio.

Entrada escrita por Isabel Robleda (@Claraformo)

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